Con la intención de ampliar el número de seleccionables, la Federación buscó ojeadores en España, Bélgica y Francia para seguir a futbolistas nacidos fuera del país pero hijos de marroquíes, es decir, seleccionables. En la Academia están más protegidos, hecho por el que muchos padres desean que sus hijos puedan acceder, tienda camisetas futbol aunque el número es muy restringido. Las canteras marroquíes realizan, asimismo, su trabajo, en especial en los clubes más poderosos, ubicados en Casablanca, como son el USM y el Wydad, pero sus intereses y el asedio de los intermediarios locales impiden en muchos casos que los jóvenes jugadores tomen las decisiones correctas.




